Avatar + Alien Weaponry + Witch Club Satan
Sábado 28 de febrero de 2026
Sala Santana 27, Bilbao.
El show de los currantes suecos, Avatar llegaba a Bilbo y por lo visto era muy esperada esta nueva visita de los de Gotemburgo, que poco a poco han ido consiguiendo una respetable base de fans por estas tierras. Ya se había anunciado que quedaban muy pocas entradas por vender, y nada más acercarnos a la sala vimos la cantidad de gente que ya hacía cola para entrar. El ambiente era muy bueno.
Avatar venían presentando su más reciente trabajo, ‘Don’t Go The Forest’, lanzado en octubre de 2025. Para este tour se hacían acompañar de un par de tríos, por un lado, los groove metaleros neozelandeses, Alien Weaponry y las black metaleras noruegas, Witch Club Satan.
Las primeras en salir fueron las chicas de Witch Club Satan, una banda de reciente formación, arrancaron su andadura en 2021 y con un único álbum homónimo publicado en 2024. Salían a escena entre un espeso humo y luces rojas, con unos gorros muy sui generis, con los pechos al descubierto, aunque con los pezones tapados. Portaban incienso en sus manos, una puesta en escena que sorprendió a los fans de Avatar que ya estaban posicionados en las primeras filas.
Un aquelarre que musicalmente no me dijo apenas nada, muy básico y repetitivo, eso sí, visualmente la oscura teatralidad impone, pero creo que hace falta algo más que aporrear instrumentos y lanzar alaridos. Para las últimas canciones reaparecieron tan solo con unas bragas y con unas extensas pelucas en plan trogloditas, cuyos mechones les llegaban hasta las rodillas. Tocaron media hora. Repito, visualmente muy currado, pero musicalmente escaso.
Los siguientes en salir eran los jóvenes neozelandeses, Alien Weaponry, venían presentando su tercer disco ‘Te Rä’ de 2025 del cual tocaron tres temas durante su breve presentación. Está era su segundo visita a Bilbao, ya que el 28 de junio de 2022 estuvieron abriendo para Bullet For My Valentine, también en Santana 27.
El primero en salir fue el fornido baterista, Henry de Jong que arengo al público que casi abarrotaba la sala con una haka situándose detrás de la batería, salieron el guitarrista Lewis de Jong y el bajista, Tūranga Morgan-Edmonds, para así arrancar su show con “Rü Ana Te Whenua”, uno de sus temas más conocidos y que aparecía en su LP debut ‘Tü’ de 2018. Para los que aún no les conocen hacen una suerte de groove metal, con letras interpretadas en maorí.
Las tres canciones que tocaron de su nuevo disco ‘Te Rä’ fueron, “Te Ri o Täwhirimatea”, “Mau Moko” y “Taniwha”, estuvieron muy animados y arropados con el público que tenía ganas de fiesta. Para el cierre volvieron a su álbum debut con la canción: “Kai Tangata”. Una presentación que seguro les sirvió para hacer nuevos fans en Bilbo.
El escenario se llenaba de humo mientras que tenues luces azules dominaban el ambiente, sobre las 20:25 llegaba el momento esperado, ver a los suecos Avatar encima del escenario de la Santana 27, salieron todos con unas capas, y luego el frontman Johannes Eckerström con un farol en la mano, entre la niebla azulada para interpretar “Captain Goat” de su más reciente álbum. Acto seguido se despojaron de las capas y se lanzaron a un alocado headbanging “Silence In The Age Of Apes”, que contagió a cada uno de los presentes. No hubo que esperar mucho para disfrutar de otro de sus temazos, “The Eagle Has Landed”, que termino de enloquecer a los presentes con ese adictivo coro que dice “Ladies and gentlemen. Your hero has returned again. Everything is going to be OK”. La comunión fue total, la cara de felicidad de Johannes viendo a todos coreando junto a ellos era muy evidente.
Así que para “In The Airwaves” el voceras se dejó media garganta interpretando otra de sus furiosas composiciones más actuales con ese regusto Slipknot, riffeo masivo y percusiones aplastantes. Temazo que fue muy aplaudido. Los speech del frontman fueron una constante, igual sumando cada speech uso unos 15 minutos o más, a la larga se hace un poco cansino. Está muy bien lo de interactuar, pero tampoco sin pasarse. Supongo que también sirve para dar tiempo a sus compañeros que se cambien de indumentaria como en “Bloody Angel”, donde el propio Johannes salió ataviado con chaqueta sombrero y bastón en plan presentador de circo. Con esa combinación de melodías y groove marca de la casa.
El bajista Henrik Sandelin se encarga de las segundas voces y los coros, que también comparte el guitarrista Tim Öhrström, formando contundente tándem con Jonas Jarlsby. Algo que queda patente en piezas como la “nueva”, “Death and Glitz”, una batidora de estilos que ponen en marcha con una habilidad técnica impresionante. Como me gustó verles tocar la crujiente, “Blod”, seguida de la bailable “The Dirt I’m Buried In”, tal vez el clímax de esta primera parte de concierto, que el respetable disfruto a tope, vi a unas cuantas chicas contoneándose al ritmo que proponían los suecos.
Los pipas salieron con un pequeño set de batería de esas que se tocan de pie, que colocaron casi al borde del escenario que sirvió para tocar, “Colosus”, de su álbum ‘Hunter Gatherer’ de 2020. Otra muy bien recibida fue “Torn Apart”, muchas caras de felicidad, canturreando la letra. Los pipas volvían esta vez con un piano y un teclado encima que se les cayó al suelo, pero por suerte no tuvo incidencia y funciono perfectamente. Cuando Johannes se sentó tras las teclas tocando y cantando la dulce “Howling At The Waves”. Más gadgets, un trono en el que se sentó el guitarrista Jonas Jarlsby, que volvio con corona y chaqueta dorada, para tocar “Legend Of The King”, dando buena muestra de su poderío técnico, sin duda otro gran tema.
La recta final antes de los bises la enfrentaron con la eficaz, “Let It Burn” y “Tonight We Must Be Warriors”, otra de las nuevas que se ha ganado por derecho propio un lugar en los setlist de Avatar. Se marcharon a los camerinos tras una larga ovación, se les vio muy agradecidos por la respuesta del público, sobre todo a Johannes Eckerström.
Tras un ligero descanso regresaron con las pilas cargadas y tocaron la dinámica “Don’t Go In The Forest”. Estiro en demasía el chicle comentando que quedaban dos temas por tocar. Un final por todo lo alto con dos piezas como “Smells Like A Freakshow”, una apoteosis que resonó en la noche bilbaína, antes del éxtasis final con “Hail The Apocalypse”. Un cierre perfecto para una gran noche de metal a cargo de una banda en gran forma que continúa creciendo. Me alegra la respuesta de público que han tenido en esta gira y ojalá vuelvan pronto.