Megara año cero foto20384117 n+ Astray Valley
Viernes 13 de marzo
Revi Live, Madrid

Fue un detallazo que Megara recibiera a toda la prensa con un sobre personalizado bajo el lema “Megara Año Cero”, donde aparecía nuestro nombre, el medio y si íbamos como fotógrafos o redactores. Dentro, un flyer con una foto del grupo, una explicación del concepto del concierto y el listado de canciones. Ese gesto, tan simple como cuidado, ya marcaba el tono de la noche: Megara no hace conciertos, hace experiencias.

La banda telonera fueron los catalanes Astray Valley, quienes abrieron con “Opium”, uno de sus videoclips más imponentes, que te recomiendo veas. Muy dinámica la energía sobre escena de Clau Violette, acompañada de Joan Aneris en la guitarra y Umbra Hatzler en el bajo, dos músicos a quienes había visto fuera de los estudios ReviRock y decía yo: “A esta gente la he visto en algún lugar”, pero no fue hasta que estuvieron sobre el escenario que me di cuenta de que eran miembros de la banda.

Escuchándolos detenidamente, llego a pensar que el hecho de que se definan como una banda de metal moderno y metalcore me parece muy bien, teniendo en cuenta que la música que interpretan tiene unos ligeros toques de teclados preprogramados que envuelven la fuerza y la potencia de los instrumentistas. Me hubiera gustado que la batería de Víctor Gato sonara más grave, pero cada cual tiene sus preferencias. Solo seis canciones para demostrar por qué son una formación a tener en cuenta.  Cerraron con “Your Skin”. 

“Año Cero” es el título del nuevo disco y desde que arrancaron con “Karma” y “13 razones”, quedó claro que estábamos ante un show desprejuiciado, de mente abierta y con una energía que solo ellos saben generar. Los momentos de voz en off, acompañados por esa cabeza parlante que aparecía en las pantallas, le dieron al evento un hilo conductor casi teatral. Y cuando al final de “Bienvenidos al desastre” Kenzy soltó aquello de que no tenían presupuesto para romper más mesas, el espectáculo se volvió más humano, más cercano, más Megara.

Porque sí, la música es espectacular, pero una parte enorme del encanto del directo está en los parlamentos de Kenzy. Esos instantes en los que no echas de menos que la banda toque, porque lo que ella dice forma parte del universo Megara: la anécdota del body que se le zafó y el miedo a que “se le salga el chocho”, el intento de explicar a los menores qué es un circle pit —un concierto lleno de menores, espero que al menos uno se haga rockero— o ese saludo al manager inglés asegurando que no importa lo que digan porque no entiende español y va a aplaudir igual. Son momentos que solo se viven ahí, en ese ritual compartido entre banda y público.

El solo de batería quizá se me hizo un pelín largo, pero estuvo lejos de ser una autocomplacencia pajillera, así que tampoco hay que fustigar a nadie. Además, sirvió para respirar antes de que llegaran trallazos como “Truco o trato”, “Cicatrices” o “Arcadia”, que ya hacia el final terminaron de incendiar la sala.

megara ninos94202296 nSi algo hay que agradecer profundamente es la inversión en escenografía, vestuario y logística. La Revi Live pone luces y sonido, sí, pero Megara pone la ilusión, el dinero y el perfeccionismo: pantallas, visuales, un cuerpo de baile con presencia homogénea, atrezzo cuidado, un fotógrafo siguiendo cada movimiento… Todo pensado para que el público no solo escuche, sino que viva el concierto.

El sábado 14 recibimos un email de la banda agradeciendo que formáramos parte de sus locuras, como seguramente hicieron con todos los que compraron entrada o forman parte del círculo más cercano de seguidores. En ese correo nos guiaban a un formulario para opinar sobre el concierto y, además, ofrecían una camiseta conmemorativa personalizada con nuestro nombre. No es un regalo gratuito, pero aun así es un detalle precioso que, por supuesto, voy a aprovechar.

Nos vemos en el próximo concierto.

Categoría: Crónicas